El asesino de Green River
Título: El asesino de Green River

Autores: Jeff Jensen (guión) y Jonathan Case (dibujo)

Editorial: Norma Editorial

Páginas: 240 (B/N)

ISBN: 978-84-679-1066-7

Formato: 17 x 24. Cartoné

Precio: 22,00€

 

Existen obras que pasan por las librerías casi de puntillas, discretamente y sin hacer ruido, como si no quisieran molestar. Son libros de portadas modestas, de colores apagados y carentes de espectacularidad que por desgracia suelen pasar desapercibidos a la mayoría de los lectores. Perdidos en la marejada de novedades que recibimos cada semana, podemos llegar a ignorarlos y perdernos la ocasión de conocer grandes tebeos. Este bien podría ser el caso de El asesino de Green River.

El asesino de Green River es una novela gráfica policíaca basada en hechos reales, en la que se nos narran la experiencia de Tom Jensen, detective que dedicó veinte años de su vida para encontrar a Gary Leon Ridgeway, un asesino en serie responsable de la muerte de más de cuarenta personas. Escrita por el periodista Jeff Jensen, hijo del policía protagonista y por lo tanto testimonio casi directo de lo acontecido, la obra parece el retrato de una obsesión, pero es más bien la historia de la decidida determinación de un hombre por encontrar no sólo al culpable de unos atroces asesinatos, sino de la búsqueda de una explicación lógica y coherente a dichos crímenes.

Esta es la principal virtud de El asesino de Grenn River. El relato no se nos presenta como la típica novela problema, en la que se nos brindan pistas para averiguar quien es el culpable (al estilo de Torso), ni es la radiografía de un psicópata ni de sus oscuras motivaciones (como en From Hell, próxima a ser reeditada en nuestro país). Aquí no encontraremos duelos de mentes maestras, de Sherlock contra Moriarty, sino la historia real de un detective tenaz enfrentado a un asesino gris que no es más que un hombre sencillo y corriente incapaz de frenar su impulso homicida. Así es el horror cercano y cotidiano que nos relata El asesino de Green River, pues a veces la única causa que existe para explicar el Mal es que éste simplemente existe, sin más.

El arte de Jonathan Case encaja a la perfección para una historia de este estilo. Desde el punto de vista narrativo, su secuenciación es más que correcta para una obra repleta de flashbacks, de idas y vueltas, en la que podríamos perdernos fácilmente pero que él consigue que podamos seguir sin sobresaltos. En cuanto a su dibujo, de estilo claro y eficaz, huye del morbo  fácil (un pobre recurso en el que se podría caer en una historia de este tipo) y prefiere centrarse en retratar a la perfección no sólo a los protagonistas y su evolución a través del tiempo, sino que también consigue transmitirnos sus emociones y sus sentimientos.

El asesino de Green River es un título que no debería pasar desapercibido ni de puntillas por nuestras librerías, pues parte de nuestra labor como libreros es dar a conocer y divulgar este tipo de obras. Y más justificadamente en este caso, cuando hablamos de una novela gráfica justa ganadora del Premio Eisner 2012 a la mejor obra basada en hechos reales.